Flisol: un festival para liberar la tecnología
El artículo de Radios Libres para número 17 de la revista digital de Internet
Ciudadana que lleva el título “Instalando Alternativas al monopolio digital”.
> Te recomendamos este número de la revista que incluye temas de actualidad (y
> peligrosidad) como “Palantir: la piedra vidente que amenaza la soberanía de
> América Latina” (por Rafael Bonifaz); “Software libre, Cuerpos libres”, donde
> Cielito Saravia, de Bolivia, aborda la alianza pendiente entre la Comunidad de
> Software Libre y el movimiento Feminista, o las experiencias de robótica
> educativa en Argentina. La revista recoge también dos artículos sobre el
> FLISOL que se celebró en abril del 2026, uno de ellos escrito por Radios
> Libres que te presentamos a continuación.
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El FLISOL es un “Festival” porque la idea es juntarse en un ambiente lúdico y
cercano a compartir saberes en torno a las tecnología libres. Es
“Latinoamericano” porque surgió en esta región en abril de 2005. Y es de
“Instalación de Software Libre” porque ese fue su espíritu original: ayudar a
liberar computadoras con programas informáticos que:
* (1) se pueden ejecutar para cualquier propósito;
* (2) su código interno está disponible para ser estudiado y modificado
según las necesidades, por ejemplo para traducirlo a otro idioma;
* (3) se pueden distribuir copias del mismo legalmente;
* (4) y también difundir las copias con las modificaciones realizadas.
Libre, en castellano, no es sinónimo de gratuito. En inglés para ambas cosas se
emplea la palabra “free” y eso a veces genera confusión. Entre las 4 libertades
del Software Libre que acabamos de mencionar no hay ninguna que hable del
precio. Si bien es cierto, la mayoría de software libre es también gratuito, hay
algunos que requieren de un pago para ser usados.
Lo interesante de este movimiento es su filosofía que concibe el conocimiento
como un bien común colectivo, también el que se deposita en la tecnología:
“sabemos lo que sabemos porque lo aprendimos de otros”, afirma la sabiduría
popular. Por eso, lo devolvemos de forma abierta a la comunidad.
Esta mirada, además, tiene ventajas técnicas importantísimas aparte de las
filosóficas. La principal, que no convierte los desarrollos tecnológicos en
cajas negras imposibles de auditar. El software libre es transparente, se puede
verificar que hace lo que nos dicen que hace. Además, uno pueden construir con
otras personas, en colectivo, adaptando lo que alguien previamente programó a
las necesidades propias.
Difundir este paradigma es el objetivo central del FLISOL, por encima de
finalizar las jornadas con cientos de computadoras migradas. Por eso, la mayoría
de sedes organizan charlas sobre distintas herramientas y su uso, además de
promover los valores del movimiento.
En la primera edición celebrada en 2005 se autoconvocaron 106 ciudades de 13
países. En esta última edición de 2026, celebrada el último sábado de abril en
la mayoría de lugares –aunque cada sede puede ajustar la fecha a sus tiempos– ,
se
registraron 139 nodos en la página oficial (https://flisol.info/)
Una de estas sedes fue la Universidad Técnica Nacional de Mendoza donde su
Centro de Estudiantes Tecnológico Enrique Mosconi (CETEM) junto al colectivo
Cybercirujas estuvieron encargados de la organización: “en el evento hubo
charlas y talleres sobre programas libres para diseño, programación 3D, gestión
radiofónica o herramientas para la investigación académica. Ademas, tuvimos un
espacio permanente para la instalación de sistemas operativos y herramientas
libres”, relata Pablo García, presidente del CETEM.
Una facultad pública que ofrece carreras relacionadas con la tecnología, “tiene
la responsabilidad de formar profesionales que comprendan como funcionan por
dentro. Promover un software que permite acceder al código fuente, fomenta el
pensamiento critico y reduce la dependencia de soluciones privativas que tienen
altos costos para la universidad y sus contribuyentes”, afirma Pablo.
Agustín Pérez, conocido como “Retsa” en el mundo del desarrollo de videojuegos,
es parte de Cybercirujas, el otro colectivo convocante del FLISOL en el nodo
mendocino. Retsa remarca la necesidad de “educar y difundir” que no hace falta
depender de las grandes empresas monopólicas como Microsoft o Google: “hay
herramientas desarrolladas por la comunidad, una comunidad inmensa que te apoya
y acompaña. El mundo del software y la computación puede ser mil veces más
divertido e interesante de lo que uno lo que todos creemos”.
En un momento histórico donde opacos algoritmos pertenecientes a tecnomagnates
autoritarios están comenzando a tomar decisiones sobre ámbitos de los que
depende la humanidad, abordar la tecnología como algo político es clave para
Retsa: “estamos en guerra contra los grupos económicos hiperconcentrados que
tiene el interés de forzar este capitalismo de datos y de vigilancia”.
En este escenario, Fractus, uno de los participantes del FLISOL, concibe el
software libre como un “antídoto y pócima mágica para este mundo, y sobre todo
para el que vendrá. Pienso en el software libre como principio aplicable a todos
los ámbitos: el código de todo aquello que construye civilización debe ser
abierto, criticable y libremente reproducible por la mayor cantidad de personas
posible. Tanto las técnicas, como las maquinas, los rituales, las instituciones,
las ideas y todo lo demás”.
Nunka Paka, se acercó por primera vez a un Festival de Instalación y regresó a
su casa con su computadora liberada: “hace tiempo venía cuestionándome porqué
muchas opciones tecnológicas se nos presentan como ‘únicas y predeterminadas’.
Estoy disgustada con muchas cosas de Google, me molesta que tenga que actualizar
Windows para seguir usando mi modesta PC que, considero, aun puede durar más.
Hablé con una amiga y me contó de este mundo nuevo de software libres y me
entusiasme en conocerlo. Como en otros ámbitos de mi vida, también en lo
tecnológico, quiero encontrar la soberanía en lo que decido
usar/habitar/construir/utilizar. Es una decisión política”.
Un mito que es necesario derribar es la dificultad del software libre. Hay
personas que se imaginan una pantalla negra en la que incluyen comandos
informáticos inteligibles. La interfaz de un sistema operativo libre es
prácticamente igual que la de un privativo. Y lo mejor, es que se puede
modificar y adaptar a tu gusto.
Interfaz Debian 13, sistema operativo libre GNU/Linux, con el entorno de
escritorio KDE.
Sin embargo, tampoco es cierto que por ser libre, el software es más sencillo.
Al igual que cualquier dispositivo, entraña cierta dificultad. La ventaja
respecto a lo privativo, es que el ámbito de lo libre siempre existe una
comunidad dispuesta a acompañar, no un soporte técnico a través de un bot.
“Hasta ahora fue un poco difícil para mi porque desconozco mucho sobre
programación e informática”, cuenta Nunka, “pero pedí ayuda a las mismas
personas del FLISOL por el grupo de Cybercirujas y ellxs me acompañan en cada
duda o dificultad. Eso lo hace más llevadero y menos frustrante. Además, me
invita a investigar y a indagar que opciones alternativas puedo usar, respecto a
lo que ya estaba acostumbrada”.
El equipo organizador ya está pensando en nuevas actividades porque, como
comenta Guadix, otras de las integrantes de Cybercirujas, “es urgente seguir
promoviendo debates y abrir perspectivas nuevas sobre la tecnología, y no hay
muchos espacios en donde se ponga en cuestión a estas herramientas o hacia dónde
está yendo la sociedad respecto a las tecnologías que se producen y usan,
generalmente se impone el discurso de las grandes corporaciones frente al
paradigma del software libre, colectivo y comunitario”.
Ya puedes ir buscando la sede más cercana para acercarte para la próxima edición
del FLISOL en tu ciudad en abril de 2027. Encontrarás programadoras,
diseñadores, artistas, creadoras de videojuegos, activistas y un montón de
personas interesadas en liberar a la tecnología de sus cadenas.
Afiche del evento de Mendoza